Razón contra revelación

descartes¿Cómo podemos pues saber algo, si en realidad no sabemos nada? Durante la Edad Media, la cuestión de si la revelación divina triunfa sobre la razón estaba de lo más candente. René Descartes prefirió la razón a las fuentes de conocimiento divino, él consideró que el pensar era la característica esencial del ser humano, aquello de “Je pense, donc je suis”, (Discurso del Método) que en la locución latina se conoce como “Cogito ergo sum”. Es la duda metódica y radical de que algo existe porque no hay atisbo de duda. Como leí en un libro de filosofía con cierta nota de humor, más le hubiera valido decir “Dubito, ergo sum”.  Aporto una cita de humor que añado al contexto de lo dicho:

Un hombre se cae en un pozo muy profundo y baja cien metros a plomo antes de poder agarrarse a una rama que sobresale y detener su caída. Va perdiendo fuerzas, cada vez le resulta más difícil sujetarse y, en su desesperación, grita:

- ¿Hay alguien allí?
Mira hacia arriba y sólo logra ver un círculo de cielo. De pronto, se abren las nubes y suge un haz de luz que le ilumina. Se oye el rugido de una voz profunda que dice:
- Eh, tú, soy el Señor, suéltate de la rama, que te salvo.
El hombre pondera por un momento sus palabras y grita:
- ¿Hay alguien más?

Hoy en día a algunos fundamentalistas religiosos no les hace falta caer a un pozo pues algunos gozan del pozo de la estulticia. Ni les falta ver cielos resplandecientes pues llegan a más y, ven en su limitada “visión mental” estrellas como si fueran un gran telescopio espacial como el Hubble. Ellos se arriesgan en aras de sus revelaciones divinas en dejar sus “vidas” en manos de los profetas, visionarios y chamanes religiosos, en resumidas cuentas en aquellos que les dictan, según un libro sagrado, lo que deben de creer por fe. La pregunta después de leer esto es si tan solo es en teoría o prefieren dejarse caer en el vacío en pro a que dios le salve. Seguro que antes llaman al teléfono de rescate que dejarse caer. ¡Claro, diría alguno! No son tontos, en efecto solo son alucinados y la alucinación con un shock puede desaparecer como el rayo de luz en el pozo al pasar unos minutos de lastimosa espera. Y es que l’uomo no deja de repetirse en el subconsciente “ Dubito, ergo sum”.

2 Comments to “Razón contra revelación”

  1. Mauricio Ateo 17 febrero 2010 at 21:35 #

    Buena la historia. Indudablemente es muy triste ver que todavía en el siglo xxi sigamos sosteniendo este nivel de debate, sobre todo al observar todo lo que ha avanzado el hombre gracias al desarrollo de la ciencia y la tecnología. Es absurdo ver a un sacerdote usando un teléfono celular o viajando en avión para llegar a su destino y que a la vez sostengan que el hombre se debe a la voluntad de Dios. Cuanta pendejada. Saludos.

  2. tumba anónima 31 julio 2010 at 17:23 #

    Dudamos como personas, indvidualmente, pero como especie que somos, evolutivamente, nos va muy bien.


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