Bajo palio
Curioseando un poco en la prensa actual encontré este artículo de Juan José Millás que publica bajo el título “Sorpresa”. Es un artículo que hace recordar bien lo que se llama la memoria histórica o mejor… simplemente mejor: la memoria.
Si bien a la Iglesia le hubiera gustado que no solo se hubieran borrado las memorias de los ciudadanos, mejor hubiera deseado el mismo efecto que tuvieron cuando quemaron cientos de registros y libros de “autos de fe” al caer la Inquisición española. Pero los archivos en esta ocasión quedaron bien guardados y sobre todo los fotográficos.
Retomando un tiempo mucho más cercano, a la vuelta de la esquina del tiempo actual: la dictadura y el nacionalcatolicismo. Juan José Millás apunta muy bien a la edad del cardenal Rouco Varela, cardenal hoy en día y cabeza de la curia católica en el Estado Español. En aquellos tiempos lo que hoy es el Estado Español, era una España fascista con un dictador, Franco, y soportado por la Iglesia católica. Esos, estos, son los que ahora nos quieren enseñar moral y ética, digo yo… será su moral. ¡Quédensela señores!
“Ignoro si estaba en la intención de los anunciantes, pero lo del autobús ateo parece una respuesta irónica y amable a siglos de intolerancia religiosa. El cardenal Rouco Varela, por su edad, debe de recordar perfectamente cuando en este país te pedían el certificado de bautismo hasta para ir al baño (el de penales y el de bautismo, no siempre en este orden). Tal vez el propio Rouco los expedía y los cobraba, pues costaban un dinero. Por su edad, debe de recordar también los días en los que la Iglesia tenía el monopolio absoluto de la educación (que no se trataba precisamente de una educación para la ciudadanía). Quizá no haya olvidado los métodos violentos (tanto desde el punto de vista físico como psicológico) con los que te metían la idea de Dios (de su Dios) por donde te cupiera. No es tan mayor como para no haber visto las procesiones en las que Franco era llevado bajo palio junto al Altísimo.
Quizá él mismo sostuvo alguno de los palos del dosel. Aún sin saber a ciencia cierta su fecha de nacimiento, estoy seguro de que le tuvieron que llegar noticias de las barbaridades perpetradas por los curas castrenses en el ejército del Generalísimo. Quizá en algún momento de insomnio (a su edad abundan) le vengan a la memoria los tribunales eclesiásticos, auténticos tenderetes jurídicos donde los ricos anulaban sus matrimonios mientras a los pobres se les prohibía el divorcio. Dadas sus responsabilidades actuales, Rouco no puede ignorar las dificultades que la Iglesia pone a quienes, habiendo sido bautizados a la fuerza, pretenden apostatar de ese Dios tan simpático (y tan hábil para los negocios). Y conste que no hablamos de Galileo ni de la Inquisición, sino de ayer mismo, de cosas que han visto personas como yo. De ahí que sorprenda tanto su virulenta reacción frente a una campaña ingenua y en absoluto agresiva.”
(Publicado en El País por Juan José Millás 30/01/2009)
http://www.elpais.com/articulo/ultima/Sorpresa/elpepiult/20090130elpepiult_1/Tes
One Comment to “Bajo palio”
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Así están todavía, añorando el palio, el santo oficio, la ira divina, todo aquello que les mantenía como a reyes mientras sus carnavalescos ritos eran de asistencia obligatoria. Ahora se tienen que conformar con montar manifestaciones callejeras en contra de los legítimos representantes de la voluntad popular. Y así les va.