El hombre no es el centro del universo

alfonsomsagasta

En estos días de tranquilidad y descanso servidor aprovecha para dedicar, si cabe, más tiempo a la lectura. Grata sorpresa descubrir leyendo El Diario Vasco a Alfonso Mateo-Sagasta en un artículo que publica en su suplemento (edición impresa) sobre su última novela “Las caras del tigre”. Esta interesante entrevista no la encontré en la web así que estimo útil compartirla con vosotros y recomendar en ello su último libro. Un saludo.

“El ser humano debe comprender que él no es el centro del universo”
(Alfonso Mateo-Sagasta, escritor)

Licenciado en Historia Antigua Y Medieval, ‘Las caras del Tigre’ (Seix Barral, 2009) es su quinta novela tras lograr con dos de sus anteriores relatos, ‘Ladrones de Tinta’ (2004), el Premio de Novela Histórica de Zaragoza y el Espartaco al mejor relato histórico por ésa y por la posterior, ‘El Gabinete de las Maravillas’ (2007). Ahora vuelve a revolver en los cajones del pasado, pero desde un punto de vista científico con un protagonista en la distancia de lo más oportuno: Darwin y sus tesis sobre la evolución. Cuando se cumplen 200 años del nacimiento del autor de ‘El Origen de las Especies, y 150 años de la publicación de su investigación, este madrileño aprovecha la conmemoración para, partiendo de esas tesis, plantear un thriller con trama científica y filosófica en la que una compañía de seguros encarga a una de sus empleadas, una divorciada de 42 años con dos hijos y a su ayudante aclarar las circunstancias que rodean un trágico accidente de autobús entre cuyas víctimas aparece un un misterioso cadáver cuyos restos no corresponden a ningún adn conocido.
-¿Es ésta una novela de tesis?
-Yo creo que sí. Al final lo es. Esta novela parte de que la discusión sobre el origen del hombre está abierta. La novela defiende el que reconozcamos que el hombre no es el centro del universo. Sólo partiendo de ese punto de vista llegaríamos a conclusiones capaces de facilitar la convivencia.
-¿Convertir eso en novela ha sido complejo?
-De locos. Yo pretendía que la novela la pueda leer alguien que en principio no tiene que estar interesado o saber del tema y lograr que le interese una discusión que tiene como ponente filosóficos, teológicos, biológicos y que, sin embargo, se siguiera con facilidad, que todas las discusiones en ese terreno científico fueran en un tono familiar próximo y los puntos de vistas, elementales.
-¿Que el hombre sea el centro del universo o no plantea problemas tanto a creyentes como a no creyentes?
-Distintos. Nos resulta difícil como especie no pensar que somos el centro del universo. Es el gran sueño de la novela: relativizar. Si aceptamos que somos una parte más de la naturaleza eso nos abriría una percepción distinta de nuestro entorno. Ser conscientes de que ha habido tres especies inteligentes en el planeta y que dos se han extinguido nos ayudaría a tomar conciencia.
-¿En qué sentido?
-Relativizaríamos los conflictos religiosos, políticos, raciales, todo eso quedaría amortiguado sin duda, daría otra perspectiva.
-¿Se entienden bien hoy, 150 años después, los planteamientos de Darwin?
-Darwin lo único que dice es que las especies van divergiendo unas de otras porque todos nacemos diferentes; unas variaciones, dependiendo de las circunstancias, son menos beneficiosas y otras acaban imponiéndose. Eso es lo que llama la selección natural No dice más, que no es poco. No hay ninguna direccionalidad de la evolución, ningún objetivo. Las especies no se proponen evolucionar hacia sino que son las circunstancias las que lo promueven. No es ni mejor ni peor. El ser humano ha roto esa ley de la naturaleza por su capacidad para evitar la selección natural de las especies: cura enfermedades, mejora la calidad de vida.
-La inteligencia humana ha sido diferencial?
-El cerebro es el que ha roto con esa ley, efectivamente, pero lo que está claro es que el cerebro no nos va a salvar. El hombre tiende a la prepotencia de sentirse superior.
-Defiende que hay saltos no evoluciones…
-La evolución existe, los seres vivos estamos hermanados y partimos de lo mismo. Lo que
está en discusión es el proceso: cómo hemos llegado a esto. El registro fósil muestra grandes saltos en el proceso evolutivo, pese a lo cual, las especies son casi inmutables, aparecen y desaparecen prácticamente iguales con apenas diferencias genéticas.
-¿Cómo lleva esto a la trama de su novela?
Parto de la tesis de la educación en la duda. La novela está repleta de preguntas. El que
tiene las respuestas, como las religiones, deja de hacerse muchas preguntas.
-Los avances científicos no acaban con esas creencias religiosas…
-Porque en el fondo nos da pavor pensar que no hay nada más, que ésta es la vida que hay.
-¿Se puede hablar de ciencia ficción de alguna manera en su relato?
-No, una novela con un componente científico como ésta, si se mueve en ese terreno, corre el peligro de quedarse anticuada en dos semanas. La parte científica y genética de la novela viene dentro de la discusión ética que planteo, que es cómo tenemos que entender nuestro origen para construir nuestro futuro.
-¿Escribir este tipo de novela hace siglos era más fácil porque dejaba más margen para la imaginación del creador?
-Se sabe más ahora, sin duda. Verne, Stevenson hacen otro tipo dé obra, ellos no defienden una discusión científica, es más una elucubración filosófica. La discusión que traigo a colación es muy real, la convierto en inteligible, pero no me la invento.
-¿La construcción de personajes costaba meterlos por medio?
-Ha sido fundamental, son clave para que la trama sea plausible, tenían que estar vivos, las circunstancias de esta mujer, con hijos, que ha dejado de trabajar, su entorno laboral, social. He buscado una pulsión de vida en toda la novela. Darwin decía que la vida no tiene más función que crear vida, no hay direccionalidad. Se Vuelca de muchas maneras, pero esa es la función última.
-Creacionismo, ¿hoy día siguen surgiendo teorías de todo tipo en torno al origen del hombre?, pero ¿sabemos más que antes?
-No. No tiene sentido entrar en un planteamiento erróneo de creer o no creer. Como decía Pío Baroja: “España, siempre detrás de los curas, o con un cirio o con un palo”. Sinceramente creo que es momento de cada cosa en su sitio. A estas alturas de la ciencia, de la forma que ha cambiado el mundo, temas como el Islam, aquí lo que hace falta es que cada cosa esté en su parcela vital, dicho en sentido amplio.
-Toda una utopía, ¿no?
-Lo es tratar de lograr unir las religiones, las sociedades y planteamientos políticos hasta el punto de ser capaces de respetarnos todos y dejarnos vivir.
-¿De dónde parte el titulo de la novela hasta donde pueda decir? ¿a qué alude?
-Es una pista para hilvanar este personaje central que aparece en el accidente, que nadie sabe quién es ni de dónde procede. Las caras del tigre, son un tatuaje, pero también es una alusión a la humanidad porque si hay una idea latente en toda la novela es: qué es el ser humano. La víctima es de una especie diferente que incorpora toda una serie de cosas, de afinidades, referencias culturales que proceden de su origen para poder pasar y llegar a la otra vida, aspectos adquiridos. Es un planteamiento ético, filosófico y religioso, que es lo que me interesa, de una especie distinta, ya extinguida cuando la humanidad sigue siendo la misma.

Publicado el 3 de abril de 2009 en © El Diario Vasco (Suplemento SDV). Texto Arturo García.
(Edición Impresa)

“En el fondo nos da pavor pensar que ésta es la única vida que existe”
(Alfonso Mateo-Sagasta, escritor)

Otro artículo más: Las caras del tigre: el sueño de un paraíso sin manzanas. En el centenario de Darwin (El Correo Digital- Aula de Cultura)
http://servicios.elcorreodigital.com/aula-de-cultura/2009/alfonso-mateo-sagasta/mateo-sagasta-1.htm

9788432212628LAS CARAS DEL TIGRE, Alfonso Mateo-Sagasta
Editorial Seix Barral S.A.
368 páginas.
ISBN: 978-84-322-1262
1ª Edición – 2008

“Matilde Gil, técnica de la compañía de seguros Ajorca S.A., recibe el encargo de investigar las circunstancias que rodean un trágico accidente entre un autobús de pasajeros y un camión cisterna cargado de propileno. Una vez identificadas todas las víctimas, la batalla para exonerar a la compañía de seguros del pago de las indemnizaciones se libra en torno a unos restos que no corresponden a ningún ADN conocido. Recién divorciada a sus cuarenta y dos años, madre de dos niños pequeños, Matilde afronta este reto junto a su infalible e inestable ayudante, el singular Pajarito, en un momento crucial de sus vidas. La determinación de ambos por seguir adelante una vez concluida la investigación oficial, sin pistas y con un punto de partida inverosímil, es el motor de una intriga creciente que reúne historia, ciencia y filosofía. Con Las caras del tigre Alfonso Mateo-Sagasta muestra un insólito vigor narrativo y la muy infrecuente cualidad de involucrar a personajes de la vida diaria en una trama que, partiendo de la investigación científica, desemboca en una novela policíaca con una revelación sobrecogedora.”

http://www.seix-barral.es/fichalibro.asp?libro=1098

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