Actas procesales del tormento a Alonso de Alarcón

Actas procesales del tormento a Alonso de Alarcón
en 1636 por el Tribunal del Santo Oficio de Toledo

Y con tanto, fue mandado llebar a la cámara de tormento, donde fueron los dichos señores inquisidores y el Ordinario, y estando en ella, fue amonestado el dicho Alonso de Alarcón por amor de Dios diga la berdad y no y no se quiera ver en tanto trabajo.

Dijo.- No tengo que decir. ¡Ay, moriré en el tormento! Mis hijas y mujer encomiendo a Vuestras señorias: que no tengo culpa en ello.

Fuele dicho que diga la berdad y no se quiera ver en tanto trabajo.

Dijo.- Que no tiene qué decir.

Fuele mandado desnudar, y estando aciendo, le fue dicho que diga la berdad.

Dijo.- No tengo qué decir.

Fuele dicho que diga la berdad antes de berse en el trabajo que le espera.

Dijo.- ¡Dios me faborecerá y la Virgen! Pero yo no tengo que decir.

Y estando desnudo le fue mandado sentar en el banquillo y le fue dicho que diga la berdad.

Dijo.- ¡Ay, Señor! ¡Dios y la Virgen me balgan!

Y estándole atando le fue dicho que mire que le ynporta decir la berdad y descargar su conciencia.

Ligaduras en los braços. Adbertido el berdugo que el tormento a de ser solo en el izquierdo.

Dijo.- ¡Ay, Señor! Que no tengo que decir cosa ninguna. ¡Virgen Santísima! Mis hijas os encomiendo y mi mujer os encominedo; que me lebantan testimonio. Pero soy tan pecador que no queréis hacer milagro.

Fuele dicho que diga la berdad.

Dijo.- ¡Ay, Dios mío!¡Madre de Dios! ¡Ay, Señor! ¡Que es berdad todo si me ponen asina! ¡Dios mío!

Fuele dicho que ahora solo le están atando. Que diga la berdad sin decir otra cosa por miedo al tormento.

Dijo.-¡Ay, Señor! Estése quieto. Todo digo que es berdad. ¡Déjelo, que todo es berdad!

Fuele dicho que diga qué es lo que es berdad.

Dijo.- ¡Señor, todo es berdad! Todo lo que me an leydo ayer, que no sé lo que es ni lo quiero.

Fuele dicho que diga la berdad. Y fue mandado salir el berdugo. Salió el berdugo.

Y dijo.- ¡Señor, todo será berdad, todo es berdad! ¡Por amor de Dios, que me quiten de aquí, que se me quierbra esta pierna! ¡Ay, Señor! ¡Doctor Rosales: que estoy sin culpa! ¡Ay, Señor mío! ¡Todo es berdad y no tengo culpa! ¡Váyaseme leyendo, que todo es berdad!

Fuele dichoque diga especificamente qué es lo que es berdad.

Dijo.- ¡Váyaseme leyendo, que yo diré la berdad!

Fuele mandada tornar a leer la monición (1); y leyda, le fue dicho si es berdad lo que se le a leydo y si es berdad que él lo dijo.

Dijo.- ¡Todo es berdad y no estaba en mi juicio!

Fuele dicho que diga la berdad abierta y claramente.

Dijo.- Que todo lo dijo como se le a leydo, pero que estaba sin juyzio.

Fue mandado entrar el berdugo. Entró el berdugo. Y mandado que prosiga en el tormento, le fue dicho que diga la berdad.

Dijo.- Que no tenia que decir. Que se le lea.

Fuele dicho que diga la berdad, que ya se le a leydo muchas veces, y si él lo a dicho se debe acordar dello. Que lo diga y descargue su sonciencia.

Dijo.- ¡Dingame lo que dije! ¡Ay, Señor! ¡Diganme, diganmelo ustedes! ¡Señores por amor de Dios!

Y esto repitio muchas vezes: ¡Ay Dios mío, que me matan!

Fuele dicho que lo que se ace ahora sólo es acabar de atarle. Que diga la berdad.

Dijo.- ¡Señor! ¡Díganme lo que dije! ¡Señor don antonio: léamelo usté, que quiero decirlo!

Fuele dicho que ya se tiene noticia de que todo, pues se le a leyodo tantas beces. Que diga la berdad.

Dijo.- ¡Ay, Dios mío de mi alma! ¡Virgen María! ¡Es posible que yo e pecado contra su dibina Majestad! ¡Ay, Señor! ¡Ay, Señor! ¡Ay, Señor!

Ligado en braços y pies. Dijo el oficial que estaba y que tenía puesta la primera buelta, y le fue dicho al reo que diga la berdad o se mandará continuar el tormento.

Dijo.- ¡Señor! ¡Buélbaseme a leer, que quiero decir la berdad! ¡Por amor de Dios, se me buelba a leer!

Y los dichos señores inquisidores y el Ordinario mandaron salir al berdugo. Salió el berdugo. Y le fue mandada tornar a leer la monición, y le fue dicho que esté atento porque no se le a de bolber a leer, y que diga la berdad y descargue su conciencia. Y luego po mi le fue leyda y abiéndola oydo toda y entendido, dijo.

Dijo.- Que es berdad, que dijo de la Virgen Santísima que abía fornicado con muchos y que no abía sido casada y que abía mucha jente delante, mas no se acuerda quienes eran. Y que es berdad que se acuerda que tiró un Santo Christo a un hombre. No sabe quién hera. Y que es así mesmo la berdad que por el tiempo que la monición dice, dijo éste que Francisca su hija estaba más virgen que Nuestra Señora del Sagrario, y que tenía su hija mejor papo que Nuestra Señora la Virgen María, y también se acuerda que juró por los minutos de la Virgen. Y que es berdad que se fingió enfermo por que le diesen de comer. Y se dejó dar la Extremaunción y se fingió loco por solo que le diesen de comer.

Fuele dicho, si todo lo que a dicho y confesado lo hiço estando en su sano y entero juicio, conociendo el pecado y la malicia que hacia.

Dijo.- Que no tenía juicio cuando hiço lo referido.

Fuele dicho que no es creyble que estuviese sin juycio y que ahora se acuerde de lo que entonces pasó y dijo. Y así, se le amonesta diga la berdad y descargue su conciencia.

Y dijo.- Que es berdad que estaba en su juicio. Y lo hiço por el fin que tiene dicho.

Fuele dicho que por qué a dicho ahora que no estaba en su juicio.

Dijo.- Que no sabe lo que se dice, y que estaba en su juicio, en su conciencia.

Fuele dicho que todo lo que confiesa es contrario (2). Que asiente en la berdad de una vez. Donde no, se pasará adelante en el tormento.

Dijo.- Que es berdad que estaba en su juicio quando passó todo lo que deja confesado y que no se acuerda quienes estaban delante y todo fue por fin de que le diesen de comer. Y que esta es la berdad y en ello asienta por ser cierto.

Preguntado por qué a callado asta ahora el decir lo que tiene confesado y así mesmo de que estaba en su juicio quando hiço y dijo lo que a referido en su confesión, pues sobre ello se le an dado tantas audiencias y tantas moniciones.

Dijo.- Que la causa de tenr hijas y mujer le a obligado a callarlo.

Pregunta de la Virgen.

Fuele dicho qué es lo que dice ahora que dijo de que la Virgen abía fornicado con muchos, y que no abía sido casada; que a quién lo a oydo decir u quién le obligó a decirlo (3). Y que si lo cree así y lo tiene por cierto, que diga la berdad en todo y descargue su conciencia.

Dijo.- ¡Que todo es mentira quanto digo aquí! ¡Ay, Señor! ¡Que todo es mentira, todo es mentira quanto he dicho aquí, que lo ago por miedo, que me están matando aquí! ¡Todo es mentira! ¡Por la Santísima Trinidad y por el Santísimo Sacramento del Altar! ¡Que todo quanto se a escrito aquí es mentira y embeleco!

Fue mandado entrar el berdugo. Entró el berdugo. Y dichole que porsiga en el tormento. Y le fue dicho al reo, que él está vario en sus confesiones. Que por reberencia de Dios diga la berdad y asiente en ella.

Dijo.- Que no tiene más que dicir. Que todo lo que a dicho en esta audiencia es mentira y lo a dicho por miedo al tormento.

Primera buelta. Fuele mandado apretar la primera buelta y le fue dicho que diga la berdad.

Dijo.- ¡Si diré, Señores, si diré que todo es berdad! ¡Poderosa Virgen, valedme!

Y estándole apretando la primera buelta le fue dicho que diga la berdad.

Dijo.- ¡Todo es berdad! ¡Quite, quiete, que todo es berdad! ¡Ay, ay, ay!

Fuele dicho que diga la berdad. Que no se le a de quitar del tormento asta que aya sentado en ella.

Dijo.- ¡Diré la berdad, diré la berdad! ¡Ay, ay Señores! ¡Que me muero y no tengo que decir!

Fuele dicho que diga la berdad o se le mandará poner la segunda buelta

Dijo.- No tengo qué decir.

Fuele mandado poner la segunda buelta y le fue dicho que diga la berdad.

Dijo.- ¡Por las plagas de Christo! ¡Que me quiten de aquí, que yo la diré!

Segunda buelta. Fuele mandado apretar la segunda buelta. Y estándosela apretando le fue dicho que diga la berdad.

Dijo.- ¡Ay, Señor! ¡Ay, Señor! ¡Que yo diré la berdad! ¡Yo diré la berdad! ¡Que lo que dije de la Virgen, que es la berdad!

Fuele mandado afiançar la buelta, y estándolo le fue dicho que diga la berdad, aviendo mandado salir al berdugo. Salió el berdugo.

Dijo.- Que es berdad que dijo por los minutos de la Virgen.

Y no diciendo otra cosa, le fue dicho que diga si tiene otra cosa que decir, y en todo berdad, sin decir cosa por miedo del tormento, y que asiente de una vez en ella.

Dijo.- Que es, que es berdad que dijo por los minutos de la Virgen y que no abia sido casada.

Preguntado qué otra cosa dijo en las dichas ocasiones y si cree que la Virgen fue casada o no y con quien.

Dijo.- Que fue casada con Dios. Y luego dijo con San Josef. Y cree que fue casada con San Josef.

Preguntando responda derechamente si cree que la Virgen Nuestra Señora fue casada; y también se le pregunta si cree que la Virgen a sido siempre Virgen o trató carnalmente con muchos onmbres como tiene confesado.

Dijo.- Que ya tiene dicho que la Virgen fue verdaderamente casada con San Josef; y a lo segundo dice que cree que trató con muchos onbres carnalmente.

Fuele dicho que diga desde quando cree lo que deja dicho de que la Virgen trató con muchos onbres; quién se lo a enseñado u a quién se lo a oydo decir.

Dijo.- Que él lo a dicho y no lo a oydo a nadie ni nadie se lo a enseñado.

Fuele dicho que diga el Credo; y abiéndolo començado y llegando a la palabra y artículo “que nació de Santa María Virgen”, le fue dicho que si cree en aquella palabra que Jesuchristo nació de Santa María Virgen.

Dijo.- Que cree que Jesuchristo nació de Santa María Virgen.

Fuele dicho que cómo si lo cree también cree que trató carnalmente la Virgen con muchos onbres. Que por reberencia a Dios diga la berdad y asiente en ella reparando lo que dice.

Dijo llorando.- ¡Ay, Señor! ¡Que me están matando aquí y que no sé lo que me digo!

Fuele dicho que diga la berdad o se mandará llamar al berdugo.

Dijo.- ¡Llamen Vuestras Señoríasa quién quisieren! ¡Ay, virgen Santísima, que digo contra Vos lo que no ay! ¡Faborecedme, Virgen y ayudadme! ¡Ay Virgen María de mi alma!

Fue mandado entrar al berdugo. Entró el berdugo. Y le fue dicho que diga la berdad.

Dijo llorando.- ¡Madre de Dios, Señora mía! ¡Ay, Virgen Santísima, Madre de Dios!

Fuele mandado apretar bien la segunda buelta. Y le fue dicho que diga la berdad.

Dijo.- ¿Es posible, Señores, que no mé quieren decir lo que tengo que decir? ¡Ay, Señor de mi alma! ¡Ay, ay, ay!

Y esto repitió muchas veces.

Fuele dicho que diga la berdad.

Dijo.- ¡Jesús! ¡Yo lo diré, yo lo diré, quítenme de aquí, que no sé nada!

Fuele dicho que diga la verdad y asiente en ella.

Dijo.- ¡Ay, Jesús! ¡Ay, Jesus! ¡Ay, Jesus! ¡Ay, ay, ay!

Y esto repitio muchas beces.- ¡Ay, que no sé qué decirme!

Fuele mandado afiançar la buelta y salir el berdugo. Salió el berdugo. Y le fue dicho que diga la berdad.

Dijo.- ¡La Virgen me balga! ¡La Virgen sea conmigo!

Fuele dicho que diga la berdad y asiente en ella. Y esto le fue dicho muchas veces, y no responde nada a ello.

Fuele buelto a decir que diga la berdad muchas veces, y no dijo nada.

Y visto por los Señores Inquisidores y Ordinario la variedad del suso dicho y el no querer responder a cosa de las que se le preguntan y no parecer que por aora tiene otro remedio, dijeron que por ser tarde y por otros respetos, suspendían por el presente dicho tormento, con protestación que no le abían por suficientemente atormentado y que si no dijese la berdad, reserbaban en si poderlo continuar quando les pareciere. Y así fue mandado quitar, y quitado del dicho tormento y llebado a la cárcel. Y esta diligencia se acabó a la once y media antes del medio día, y se començo a las nuebe y media. Y a lo que pareció el dicho Alonso de Alarcón quedó sano y sin lisión.

Todo lo qual pasó ante mi.

Ante mi. Don Antonio Sebillano.

Ratificación despues del tormento.

En la audiencia de la mañana del Santo Oficio de la Inquisición de Toledo en doce días del mes de abril de mil y seiscientos y terynta y seis años, estando en ella el señor Inquisidor don Pedro Diaz de Cienfuegos, madó traer de su cárcel a Alonso de Alarcón, preso en las cárceles secretas. a el qual siendo presente le fue dicho si a acordado algo en su negocio que deba decir por descargo de la conciencia y so cargo de su juramento. Que diga en todo la berdad.

Dijo.- Que no a acordado nada ni tiene qué decir.

Fuele dicho que esté atento porque se le leerá lo que dijo y declaró en diez dias deste presente mes en la cámara del tormento, para que aora que está fuera dél, vea si es aquello berdad, o si ay alguna cosa que añadir o emendar. De manera que en todo diga la berdad sin respecto alguno, so cargo del juramento que tiene fecho.

E luego le fue leydo lo que dijo en la cámara del tormento en diez días deste mes y año, de berbo ad berbum; y abiéndose leydo y dicho que lo abía oydo y entendido, dijo.

Que todo lo que se le a leydo que dijo en la cámara del tormento es mentira, y éste dijo sin saber lo que decía por miedo del tormento. Porque jamás a dicho semejantes palabras como las que se le an leydo. Y así, niega todo lo dicho en la cámara del tormento, porque éste cree que Nuestra Señora la Virgen María fue siempre Virgen, y no es de creer dijese otra cosa estando en su juicio, siendo como es buen christiano y temeroso de Dios; y que en su casa no consentía que sus hijas jurasen ni tomasen al Diablo en la boca, y si alguna vez le mentaban, les pegaba. Y así, niega todo lo que se le acusa y lo que se le a leydo dijo en la dicha cámara del tormento, remitiéndose a lo que tiene confesado antes dél, que aquello es la berdad y no otra cosa, para el juramento que tiene echo. Y esto dijo ser la berdad.

Con lo qual cesó el audiencia. Y tornado a leer lo que deja dicho en ella dijo ser la berdad y aberlo él dicho, y que en ello se afirma y afirmó, ratificaba y ratificó. Y fue buelto a su cárcel. Y por no firmar, lo firmó el Señor Inquisidor.

Ante mi. Don Antonio Sebillano.

NOTA BIBLIOGRÁFICA SACADA DE EL PROCESO PENAL .

© HISTORIA 16 EXT.I DE 1976 Por Francisco Tómas y Valiente (Catedrático de Historia del Derecho en la Universidad de Salamanca)

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