Cultura: creyentes versus no creyentes
Gracias a la amabilidad de Carlos Grima, fundador de Cyberateos, tengo la oportunidad en participar en su foro. En una de las visitas que hago de vez en cuando a los viejos conocidos del mundo escéptico, agnóstico y ateo, encontré una pregunta que me llamó la atención. La formuló un ateo, creo recordar. Textualmente decía:
“Les voy a hacer una pregunta: ¿Ustedes creen que un ateo es mas culto que un creyente? “
Ante tal pregunta que no veo clara la meta que persigue, comente varias cosas entre estas que comento ahora. A mi forma de ver las cosas no es lo mismo ser inteligente que listo. Existe lo que se llama la inteligencia fracasada de la cual Juan Antonio Marina, uno de los mejores pensadores del país, ha escrito ampliamente en uno de sus libros. La estupidez también se da en la inteligencia y cuando ello ocurre hablamos de esto: la inteligencia fracasada. Mi opinión claramente subjetiva (matizo) es que da igual el coeficiente de inteligencia si esta es estúpida.
Existen verdaderos artistas e inteligentes predicadores capaces de hacer fortunas con tan solo la oratoria e ignorantes que se tragan el anzuelo. Lo mismo ocurre cuando científicos caen en la estupidez o en el fraude. Lo mismo ocurre en los ignorantes que viven del pasotismo inculto que bailan al son de la pandereta que más suena. Véase por ejemplo los “realitys shows” televisivos que nada tiene que ver con las creencias pero sí con el comportamiento humano. En el ámbito de las creencias y religiones la ignorancia se da en ambos sentidos si bien es cierto que en la parte concerniente a los creyentes se da más por la carga que la fe conlleva.
Se puede ser ateo por estudio y comprobación empírica o simplemente por negación lo cual lo convertiría en ignorancia y en una negación por una empatía social. De igual forma que uno pueda afirmar que es católico sin conocer las doctrinas, la Bíblia, el catecismo de la fe católica, lo cual no dejaría de ser un perfecto ignorante de su propia creencia.
Un ateo puede ser fetichista y supersticioso como lo puede ser un creyente que venera, besa y pide rogativas a una imagen religiosa, iconografía o escultura. En ambos casos estamos en el fracaso de la inteligencia y en algunos con alevosía de la ignorancia. Lo que sí estoy convencido es en una cita que comentó un ateo en un foro:
“El ateo es menos supersticioso, porque la religión no es otra cosa que la superstición organizada en torno a una creencia”.
La inteligencia es un factor que se debe de ejercitar y educar desde la niñez en el continuo aprendizaje y evidentemente con el aporte genético que heredamos. Ser listo depende ya de nuestra capacidad para no cometer torpezas y seguir hasta la muerte en el continuo aprendizaje de una manera libre, tanto en pensamiento y obra con una crítica propia de la razón y un escepticismo que incite a las nuevas metas en el aprendizaje. Y no solo la memorización, sino la capacidad de resolución de lo memorizado.
Un meapilas o un evangélico que es capaz de repetir citas bíblicas o buscar en pocos minutos un versículo no es precisamente una persona inteligente sino un “showman”, un malabarista de la palabra, puede memorizar como un loro (capacidad de almacenamiento no de procesado) pero no es inteligente. Un investigador que es capaz de sacar nuevas tesis adelante a raíz de lo memorizado y aprendido es un ejemplo de ser inteligente.
Puestos a poner en la balanza social qué y cuantos pueden haber en un lado u otro de la frontera creyente versus no-creyente, diría que no lo se. Pero es significativo ver la idolatría y necrolatría (por ejemplo en Semana Santa), el histerismo colectivo religioso, los cuadros psicóticos (en cultos pentecostales y evangélicos), las apariciones marianas con vírgenes a doquier (caso del Escorial), en fetichismo (dentro del catolicismo),etc. Viendo todo esto me da que hay mucho iluso e ignorante y víctimas de una inteligencia fracasada en los creyentes. Espero no haberles ofendido, pero no deja de ser una forma más de enseñar a ser libres y pensar por sí mismo sin acabar en cualquiera de los comportamientos desordenados que he descrito.
Mas de un creyente me puede decir que también se dan casos de fetichismo en ateos, como números malditos, escribir con el mismo bolígrafo, etc. Pero existe una diferencia sustancial que lo hace diferente al caso del creyente: son comportamientos netamente individuales que entran dentro de la personalidad o fantasía de la persona y no traspasa más allá de ella. No es el caso de la religión en la que todo esto se da de forma colectiva organizada y se toma como verdad absoluta.
Tampoco aclara mucho la supersticiones que se dan en ambos sentidos. Como he dicho anteriormente no es fácil afirmar con rotundidad si un creyente o ateo es más o menos inteligente o listo. Por ejemplo, yo conozco gente profesional católica muy inteligente y lista pero no por ello deja de ser crédula (son gente moderada en sus creencias o fantasías). Pero sí se puede afirmar que entre la moderación y el fundamentalismo existe en este último un grado inferior de inteligencia o mejor dicho de mayor estupidez y poca cultura. Un ejemplo, la diferencia en la preparación teológica filosófica de un sacerdote comparada con la de un pastor evangélico pentecostal es abismal. Más si cabe, el fundamentalismo intransigente radical evangélico (Sola Scriptura, revelación de la Biblia) es comparable al radicalismo islámico, pero sin el poder que este último tiene por los talibanes.
En mi experiencia en debates es fácil ver lo manipulables que son estos fundamentalistas evangélicos por los católicos y ahí se demuestran en gran mayoría su bajo nivel intelectual, inteligencia fracasada y como he dicho la estupidez humana llevada al máximo exponente. Y más aún, los niveles de cultura entre ambas religiones separadas dentro cristianismo. El campo de acción de estos fundamentalistas se da en la incultura, países subdesarrollados y en la miseria donde tristemente la ignorancia abunda en esas comunidades, últimamente el catolicismo está mirando a esas sociedades ante al avance en los países desarrollados de la cultura, del laicismo y la descreencia en dioses o ritos religiosos.
Decir si los ateos están libres de todo esto, es arriesgado. Hay quien se considera ateo por un simple arrebato anticlerical, como hay quien se considera ultra católico por otro arrebato anti-ateo. Tontos y listos los hay en todos los lados, pero con independencia en el razonamiento, con el desarrollo de la persona a un nivel personal y libre, con pluralidad multicultural, son aptitudes que solo se dan en los agnósticos y en los ateos. Recordemos que los dogmas y las doctrinas limitan y acotan el campo del conocimiento. Hablar de sectarios y sectas (cristianas y demás…) no solo es hablar de todo esto sino de problemas de desordenes psicológicos y eso es otra historia.
Un saludo, Jean Pierre Dubarri (2009)
2 Comments to “Cultura: creyentes versus no creyentes”
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En mi opinión, por lo que yo he vivido,la diferencia entre un creyente y un ateo es: la tolerancia. Para mi es aceptar las diferentes formas de opinión, social, étnica, cultural y religiosa, para convivir con la gente a pesar de sus creencias y sus formas de entender la vida; porque si yo le comento a alguna de mis antigüos conocidos y amigos como he evolucionado a base de razonar y de analizar los distintos eventos por lo que he pasado a lo largo de mi vida hasta llegar a la conclusión de que dios es una ilusión, no lo aceptan y hasta se espantan. Esta semana santa me invitaron a un retiro para convencerme de que dios si existe, obviamente no fuí. Yo nunca he tratado de convencer a nadie de que dios no existe, cuando platico con la gente los invito a razonar, pensar, leer mas de ciencia, astronomía, filosofía, que vean los programas en la tele donde hablan de la evolución de la tierra, del hombre, de las especies animales, eso está clarísimo. Si nos enseñaran a pensar y a razonar desde niños, creo que mucha gente tendría la capacidad de elegír a temprana edad si cree o no.
Considero que la inteligencia como tal no divide a los creyentes de los no creyentes, depronto una actitud crítica ante la vida misma y todos lo fenómenos humanos…um si, el no creyente ha quebrantado la barrera del dogma al punto de poder analizar si las teorias religiosas tienen validez o nó, cosa que el creyente no se atreve a hacer por un acto que considero cobardia, (el miedo a enfrentar su propia creencia y cuestionarla, el temor a ser castigado por su dios si éste se cuetiona), se podría considerar posiblemente que el ateo es más analítico que el creyente, de ahí se parte para profundizar en el comportamiento humano y considerar que las creencias son parte de esta naturaleza humana, no por eso significa que sean validas, pero que ninguna de ellas ha sido demostrada y menos comprobada como para hacerlas verdaderas.